No la busqué, pero mis ganas de absolutamente nada me llevaron a dejar de comer... Y entonces, sentí mi cuerpo limpio, mi estomago vacío y la mente nublada.
Recordé lo que es tener a Ana en mi vida, la pureza que se siente al notar mis huesos, llenarse de agua y aire.
No sé confundan, no creo que Ana sea una diosa, pero no sé vivir sin un centro, necesito que todo giré alrededor de alguien y en este momento solo ella puede ser mi mejor amiga.
No pienso morir de hambre, el cuerpo necesita combustible, se lo daré pero no más que el suficiente.
Hoy tuve mi primer mareo, esa sensación de desmayo que te hace sostenerte de la pared.
He pasado los últimos días en mi cama, mañana despierto con un nuevo plan: Contar calorías para no pensar en lo que lastima y tratar de seguir con mi vida.
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